twilight moments

twilight

jueves, 11 de julio de 2013

cap2 de un falso nerd

Encontrar el instituto no fue nada dificil, era el unico edificio de estructura realmente grande a los alrededores.
Por suerte consegui un buen lugar para estacionar, aun era temprano faltaban casi 25 minutos para que las clases dieran inicio, asi que aprobeche para ir a orientacion escolar y pedir mi horario.
Viendolo bien, no era tan horrible la situacion, hasta ahora, la escuela era grande y muy espaciosa, se podria decir que incluso era pintoresca, sí supongo que esta fue una buena desicion.
Despues de obtener mi horario y otra documentacion extracurricular me dirigi a mi primera clase que segun decia era calculo diferencial A-3 genial... Primer dia y ya querian exprimirme con matematicas de mierda.

Encontrar el aula A-3 fue demaciado facil, lo que de verdad no lo fue tanto fue al momento de ingresar en ella y ver que todos los que ya estaban ahi se te quedaran viendo como si fueras un moustruo con extremidades viscosas.

-buenos dias, supongo que usted debe de ser la señorita Swan?.- preguntò el que supongo que seria el profesor, era medio calvo y tenia una enorme verruga encima de su labio Iugh!

-si.- conteste algo aturdida.

-bien, tome aciento por favor.- okey... algo cortante pero al menos eso fue facil, supongo que fue mas que suerte evitar que me obligara a presentarme frente a todos.

tomando mi aciento hasta el final del aula el hombre inicio con el calvario.

-Bien y asi de simple es como se saca una derivada, espero que todos hayan entendido asi que por favor pasen al pizarron, señorita Denali y señorita Swan.

mierda... por que siempre tenia este tipo de suerte? acaso la vida se confabulaba en mi contra?  bien al menos era un problema facil, nadie me habia tomado en cuenta durante toda la hora màs que en este momento, esperaba no equivocarme, estando al frente junto a una deslumbrante rubia de piernas kilometricas y maquillaje un poco exajerado que supongo debia de ser mi "contrincante"  bien, se veia simpatica, no es que realmente me llamara mucho la atencion de comenzar a hacer amigos tan pronto pero le ofreci una suave sonrisa amistosa a lo que ella me contesto con una mueca que parecia que habia olido mierda, demonios ni siquiera la conocia, no le habia hecho nada mas que sonreirle y es asi como responde? bien ahora entendia por que todo el mundo odiaba a las rubias eran unas perras!

-bien señoritas, hagan el favor de responder ese problema, la primera en tenerlo correcto se va a casa sin tarea.- dijo el profesor con una enorme sonrisa socarrona que casi



domingo, 3 de marzo de 2013

lol


Charlie Pov.

Despues de un largo dia en la comisaria ansiaba con ganas llegar a casa, esperaba que bells tubiera lista la cena, literalmente moria de hambre.

Al doblar en la esquina de la cuadra de mi vecindario, visualice en la entrada de mi porche el auto del noviecieto de mi hija, no es que tubiera algo en su contra, sabia que el chico era de buenas intensiones y que sus padres eran personas respetables en este pueblo, pero eso si, nada quitaba de que protegiera a mi unica hija.

Sabia bien que bella era una muchacha responsable y que siempre se daba su lugar y no dejaba que nadie le faltara al respeto, pero, todos fuimos adolescentes alguna vez en la vida, y yo no era presisamente de los que se hacian de la vista gorda y evadia temas, pero sabia que aunque mi hija fuese responsable, la calentura del amor y hormonas te descontrola por completo, te dejas llevar sin pensar y luego a la mera hora Zaz! salen embarazadas y dejadas y todo eso, yo mas que nada sabia de ese tema, mi ex esposa y yo nos habiamos casado tan jovenes y a tan solo dos meses de matrimonio concebimos a nuestra hija, asi que yo lo habia vivido en carne propia, sabia que era el ser padre tan joven y sin experiencia en nada, cosas que no queria para mi hija y es por eso que no me agradaba mucho la idea de dejarla tanto tiempo a solas con ese muchacho, aunque sabia que el era responsable y atento con mi hija, siempre la cuidaba y era solo por eso que aveces no les daba  toques de queda, si lo hiciera pensarian que desconfio a todas horas de ellos, el punto era de que eran buenos chicos, tenian buenas metas en la vida y positivismo, asi que tal vez dejaria por un momento que mi mete se relajara porque no debia de preocuparme por nada, se supone que mientras yo este en casa ellos no harian nada indevido.

Al parecer, bella no se habia dado cuenta de que ya habia llegado a casa, ella era siempre tan puntual en estar aqui cuando llegaba, supongo que ah de estar en su habitacion, no queria ser impertinente pero la ultima vez que quise calentar algo de la comida que habia hecho, se me habia olvidado en la estufa que se me quemo y ella se habia molestado asi que por seguridad mejor y subia a avisarle de mi llegada.

Con gran cansancio llegue al segundo piso, y me sobe la espalda, wow, que rapido envejecia, seria mejor que dejara de comer tanta chatarra y ponerme en forma, en fin, con largas y silenciosas pisadas llegue al frente de la puerta del cuarto de bells que estaba semi abierta y se escuchaban voces, eran las de ellos, apenas e iba a entrar cuando escuche algo que me dejo intrigado...

-Vamos bella no seas asi, dame una buena razon para que no lo hagamos.

-pues por que no, ya te dije que me siento presionada, ademas no necesito darte mas razones, siento que aun no estamos preparados para dar este paso.

(Acaso ellos peleaban?) (esperen de que hablaban, acaso ellos no estarian planeado tener relaciones o si?... no, mi hijita no era asi, seguro y escuche mal )

-Entonces hasta cuando piensas que ya lo estaremos?

-Pues... no lo se!

-Cariño, es que no tienes de que tener miedo, todo esto es tan normal, todas las parejas lo hacen y ademas ese argumento del que tanto dices a cada rato no tiene logica.

-como de que no tiene logica!?

-pues por que no duh..

-Edward, pierdes tu tiempo si crees que sedere a tus peticiones, o mas bien, caprichos.

-Caprichos?, ah ahora resulta que soy un caprichoso.... Anda bells, di que si...

-no

-pero por que no, ya te dije que es de lo mas normal,  mi amor encerio que  no tienes por que tener miedo, recuerda que mi hermano y rosalie lo hicieron hace dos meses.

(Esperen de que demonios hablaba este muchacho y que es lo que habia hecho su hermano con su novia hace dos meses, acaso si habia escuchado bien y le estaria insinuando que tubieran...)

-Si, pero eso fue solamente porque emmett estubo como tù, insiste e insiste durante dos semanas y a la pobre de rose no le quedo de otra mas que ceder.

(pobre muchacha habia sido presionada, pero no dejaria que este muchachito caliente convenciera a mi hijita)

-entonces eso quiere decir que tengo que arrodillarme y suplicar para que lo hagamos?

-Por supuesto que no!, eso seria chantaje y denigrante.

-pero funcionaria no?

-eres imposible cullen.

-es que bells, se realista, ya tenemos mas de dos años de ser novios y segun las estadisticas, muestran que es el tiempo exacto para dar este paso en la relacion.

(AH, si pero miren que bonita la cosa, ahora resulta que despues de dos años de relacion tienen como obligacion el de revolcarse, pues no, eso si que no, este muchachito se iria de mi casa ahora mismo y hablaria con sus padres)

-Que? acaso buscaste estadisticas en google?

-No... bueno, talvez, pero ese no es el punto, el punto es de que debemos hacer esto...

-a si? y quien lo dice

(AHA, si claro, como no, quien lo dice, muy bien hija defiende tu lugar como mujer, y pensar que sus padres son personas de buenos principios, si ellos se enteraran se decepcionarian muchisimo)

-pues todo el mundo, ya vez hasta mi hermana lo hiso con jasper hace tres semanas y no paso nada
de hecho hasta mis padres los felicitaron.

(QUE!?, o sea que... no, esto no podia ser verdad, el doctor cullen era alguien muy respetado en este pueblo, al igual que su esposa, asi que no me podia creer el hecho de que feliciten a sus hijos por tener sexo a esta edad, que mal los habia catalogado)

-mmm... pues si, pero que conste de que alice le estubo insistiendo a jasper durante dias, se me hace de que eso de insistir es parte de la genetica cullen.

(muchachos calenturientos)

-pff, claro...

-Ademas, hay que ver las consecuencias, no, no lo podemos tomar a la ligera.

-bella, confia en mi, en esto soy un experto que podria salir mal.

(*la sangre me hervia de coraje!, como pensaba siquiera decir esas cosas!, banagloriarse de que el es todo un experto!, hay de ti donde toques a mi niñita)

-Que, que podria salir mal?, Oh sì! dejame y te digo anda edward piensalo bien, que fue lo que le sucedio a emmett y rosalie eh?.-pregunto bella al parecer algo insistente.

-Bu..bueno, eso no fue culpa de, bueno todos sabemos como es mi hermano no? y sabiamos que esto era algo tan predecible en èl.

(Hay no, estaba casi seguro de a que se referia...)

-Si, y entonces, anda edward, dilo, que fue lo que sucedio

-Pues, ahg, bella encerio que esto es necesario

-si, absolutamente si, dilo y escuchate

-pues nada, solo que emmett fue tan descuidado esa noche que  despues de dos semanas se enteraron de que por su culpa salio embarazada y bueno rose se deprimio al saber en que ivan a hacer pero no lo veas como una catastrofe, al contrario, recuerda que esme y carlise se emocionaron tanto por la noticia que dijeron que se quedarian con uno y que a los otros los regalaria con los vecinos.

(lo sabia, esto era lo unico que se podria esperar de dos jovencitos calenturientos, no me podia creer que no se cuidaran, por dios!, el padre de ellos era doctor!, con muchas mas ganas debia de advertirles sobre un posible embarazo, estaba que me jalaba el cuero cabelludo, pero esperen solo un momento, acaso dijo que tendrian mas de un bebe, acaso tendrian trillizos, era algo probable los cullen y hale tienen genetica de gemelos, pero por el amor de dios, regalar los niños a los vecinos, eso era de lo mas inhumano, deberia darles verguenza, sus propios nietos)

-Pues si, pero imaginate, que tal si a nosotros en un descuido nos pasa lo mismo, yo aun no me siento preparada para cuidar a pequeñines y mas como para darlos, sabes que yo jamas haria eso, seria cruel.

(pero claro que lo seria,  yo no le permitiria que diera a mis nietos o nieto en adopcion, ni siquiera, espera! en que demonios estoy pensando, nisiquiera dejaria que el la tocara)

-lo se mi amor, pero nena, eso no nos sucedera, te lo prometo, se que al principio sentiremos molestia pero despues todo sera tan facil y normal.

(este muchacho era un depravado, y bien dicen que los que se ven mas seriecitos son los mas degenerados)

-mmm... pues viendolo asi suena facil pero que pasa si sale mal, como le diremos a charlie?,

-Bah, de seguro que a el le encantara la idea, el jefe swan lo tomara tan bien que hasta querra que le demos algunos consejos de como mantenerlo de pie y hasta que rode sin que se canse, empezaremos mañana en la tarde-...

(pero que mierda! esto ya era suficiente, este jovencito se iria de mi casa en este mismo instante y juro que envio a isabella a florida con rene)

-Isabella swan, quiero que te alejes de este muchacho en este mismo instante.-dije firmemente mientras dejaba toda la puerta abierta para que edward se marchara de aqui.

-De que hablas papá?.-pregunto confundida

ah, si, ahora resulta que se hacia la que no sabia nada.

-no te hagas la que no sabes, lo eh escuchado todo.

-Que?, papá, cuantas veces te eh dicho que no escuches nuestras conversaciones a escondidas.-reclamo

-yo no queria, de hecho solo habia subido para decirte que si de favor me calentabas la cena pero entonces escuche todas las propuestas indecorosas de este jovencito.

-cuales propuestas indecorosas jefe swan? yo solamente le decia a bella que si podiamos adoptar una mascota, asi como mis hermanos.-dijo edward algo confundido y mirandome fijamente.

-que?, y como explicas lo del embarazo de rosalie?, ah y eso de que seran trillizos y tus padres los regalaran a los vecinos eh?.

-que?.-pregunto confundido

-sí!, no  creas que no escuche, deberian de tener verguenza, tu padre es un doctor prestigiado y les debio de haber  la charla de  que si son irresponsables pueden provocar un embarazo no deseado y luego mas aparte de eso vienes aqui, a mi casa, enfrente de mis narices a proponerle a mi hija que se revuelque contigo y...

-Que?, papá, estas loco o que te sucede, edward y yo solo hablabamos sobre si seria buena la idea de adoptar o no a un perrito en el refugio de nuestros amigos fred y bree, ah y lo que tu mal interpretaste fue

-ahh, mmm... bueno, supongo que, ya no deberia juzgar conversaciones agenas, asi que... bells estare en la sala viendo el partido y... no te preocupes por la cena, llamare a la pizzeria.- y con eso ultimo sali de lo mas avergonzado de ahi, juro que jamas volveria a escuchar platicas ajenas.

viernes, 1 de marzo de 2013

ned3


Nerd-fobia cap. 3
*Miércoles* (2 días antes de la apuesta)


-Por dios! Chicas pueden creerlo?, fue tan fácil ganarle a esas mosquitas muertas.- exclamó Tanya mientras  estacionaba su flamante Ferrari  en la entrada del cabaret de la tía de Lauren.

-ya lo sé amiga, y pensar qué tuvimos que vaciar nuestros ahorros solo por ver como esas estúpidas nerds se rebajaban a lo más humillante

-Hahaha, tranquila Jessica.-alboroto Lauren.-  de eso nada, si bien que han de ser zorras, claro, solo que isabella no, ella es tan mojigata y boba

-hahaha eso si.- dijeron las tres al mismo tiempo qué reían y se adentraban a la recepción para hablar con Didima.

Al llegar al mostrador se encontraron con heidi, la hija de didima o sea en pocas palabras, la prima de lauren, que al igual que ellas tres era una completa perra y que obviamente sabia a la perfeccion del plan que tramaban.

-Primita!.- exclamo heidi con una enorme sonrisa.- cuanto tiempo sin verte...

-Oh, vamos, no es para tanto corazòn, si solo fueron unas cuantas semanas.-contesto lauren divertida.

-Lo se! pero te eh extrañado.-dijo haciendo un puchero de lo mas falso.- en fin, dime, que te trae por aqui a estas horas del dia?.- le pregunto,para quitarle importancia al asunto pero a la vez sonreia enormemente al saber lo que le dirian.

-Oh, cariño, tu sabes bien a lo que hemos venido no?.-respondio tanya mientras se sacudia su dorada melena.

-Tanya, querida.-saludo heidi con una especie de mueca, ya que si eramos sinceras ellas no se llevaban bien, solo que lo medio disimulaban.-Cuanto gusto me da el verte, tanto sin saber de ti...

-Sì?.-pregunto pensativa.- Que raro!, yo tampoco habia sabido nada de ti desde hace tiempo...

-Chicas, tranquilas, dejen ya los saluditos y hay que hablar de lo acordado.-alego la quejumbrosa de jessica.

-esta bien.-acordo heidi y se giro hacia lauren.-entonces que primita, ganaron?

-porsupuesto que si!, me extraña que pienses lo contrario.-contesto con falsa indignacion.

-Esta bien entonces...

Ring, Ring, Ring...

-Oh, esperen aqui un momento, ire a atender el telefono.-murmuro mientras se hacercaba a contestar.

-Lauren.-hablo tanya para obtener la atencion de esta.

-que?

-Oh por dios santisimo.-grito enormemente jessica, provocando que sus amigas y unas cuantas personas mas se  sobre saltaran ante el susto.

-que demonios te sucede jessica, acaso eres estupida o que, casi me matas del susto.- reclamo la molesta personalidad de tanya.

-No!.- se apresuro a decir.

-Entonces?.- cuestiono lauren

-Miren hacia el otro lado del mostrador.-murmuro con un horrendo chillido.

Al mismo tiempo se giraron y oh. madre. de. dios.  Se quedaron casi sin palabras.

-Pero que mierda hacen esos adefesios en un lugar como este.- exclamo tanya.

-ya lo se! es lo mismo que pense.- comento jessica.

-la verdad es de que no lo puedo creer, es como si acabaramos de entrar en un universo totalmente paralelo.-dijo lauren con expresion de incredulidad.

.
.
.

(Ese mismo dia dos horas antes) (Emmett & Jasper)

-hermano, tenemos que irnos a la maxima potencia, solo tenemos dos horas para arreglar esto y asi no ser descubiertos por edward.- exclamo jasper mientras se subia junto con emmett a su auto.

-me parece una idea descabellada esto de estar ocultando cosas pero a la vez suena divertido, es como estar en una mision secreta, asi como en mision imposible.-dijo emmett mientras se acomodaba el cinturon de seguridad.

-Claro... solo con la diferencia de que nosotros no somos tom cruise.-objeto jasper mientras soltaba una risilla con principios de sinusitis que si bien sabia, sonaba como el chillido de un cerdo, era por eso que siempre evitaba reirse asi frente alguna chica linda, aunque claro, las chicas tambien huian con su sola presencia...

-Hahaha, si, pero nosotros somos mas listos.-planteo emmett.

-de eso no hay duda, y como haciendo enfasis de ese factor eh aqui la direccion del mejor lugar de todo seattle segun google para ir este viernes por la noche, es de lo mas discreto y tiene a las mejores chicas.-alardeo jasper de lo mas orgulloso.

-Genial!, te juro que ya no puedo esperar a que llegue el  viernes viejo, es como... no se sorprendente, yo + una rubia sexy + ....

-Oye, reacciona hermano.-trono los dedos.- tu baba ya casi llega hasta el missisipi.-exclamo jasper de lo mas divertido al ver la expresion de su amigo.

-Lo siento, es que de solo pensarlo me pone muy...

-hey!, creeme que no quisiera enterarme de como te pone eso.- exclamo efusivamente mientras daba la vuelta a la esquina y llegar por fin a su destino.



viernes, 22 de febrero de 2013

continuacion de hot

Y con un ultimo beso fugaz desaparecio de mi vista...

Demonios, que estaba haciendo? no, la cuestion correcta seria, por que estoy mintiendo?, nunca lo habia hecho, era un tonto, de eso no habia duda, bella no era presisamente una tonta, ella me habia analizado demasiado bien como para darse cuenta que algo ocultaba, pero obviamente no me iba a detener para decirle cosas como "o bella, que cres? estoy tan inseguro y muero de miedo de que me vean contigo como tu novio" pues no! eso no se lo diria nunca, al contrario tenia que buscar alguna excusa para asi no lastimar sus sentimientos,  aunque creo que esta vez si se me fue la mano, tanto sentimiento de  culpa me impulso a concentrarme al 100% en la estupida practica que no le preste nada de atencion a bella, se que me comporte como un tirano pero si hablaba de mas no lo soportaria y comenzaria a soltar la sopa de culpabilidad.

Asi que mi muy brillante plan para poder evitar su mirada y preguntas inquisitivas fue salirme muy astutamente por la tangente  con el simple pretexto de que la veria en el almuerzo mientras pasava al laboratorio de fisica a recoger un engargolado de practicas que si bien sabia, podia dejarlo ahi hasta final del año.

con unas cuantas respiraciones profundas me adentre en el aula,esperaba no ser impertinente en interrumpir alguna clase pero al fin de cuentas si soy sincero no tenia la gran preocupacion de que alguien me viera mal, en fin en este edificio solo veniamos siertas personas, y casi todos era mis amigos del club de ajedrez avanzado.

-Edward, que gusto verte por aqui.

recorcholis, era lo que no queria, ahora no habia vuelta atras tome mi trabajo y me hacerque a devolverle el saludo al profesor.

-Hola señor Jefferson, este, solo pasava por aqui para recoger este trabajo.- dije mientra señalaba la carpeta que sostenia.-, asi que, no lo interrumpo nos vemos despues.- y con esa excusa perfecta sali de escena.

Ha, hasta creen, la surte no me acompañaba hoy...

-No, para nada, no interrumpes al contrario, no quisiera quitarte tu tiempo per queria pedirte un favor.

Por supuesto, nadie te hablaba solo para saludarte, siempre habia una intencion oculta, que mas da un favorcillo rapido y me iria a buscar a mi novia.

-eh, claro.-seguro queria pedirme que le ayudara a asesorar a los de tercer año con la practica de particulas subatomicas, Pff!, casi rodaba los ojos, eso era tan facil.

-Antes que nada quisiera presentarte a tu nueva compañera de laboratorio...

Esperen que?, nueva compañera? no eso debia ser una broma, no era machista ni nada por el estilo pero, todos sabian perfectamente que a la hora de hablar de fisica no andaba de bromas, eso era algo que me tomaba muy enserio asi que en definitiva amaba trabajar solo y sin pareja.

-Eh, disculpe señor jefferson, no quisiera ser mal educado pero como es eso de que tengo una nueva compañera, usted sabe que yo me super enfoco a la hora de hablar de la fisica y literalmente no me agrada ser interrumpido.

Casi podria jurar que el profesor abria y cerraba la boca en señal de asombro al escuchar semejante confesion, pero asi eran las cosas y no cambiaria de ideas.

-lo entiendo señor cullen, y quiero que sepa antes que nada que usted es el mejor alumno que eh tenido a lo largo de estos 20 años que eh impartido este modulo, jamas habia visto a alguien tan apasionado por la fisica y el universo,  asi que es por eso que esa fue mi desicion, elejirlo a usted como el compañero de la señorita vulturi.

bien, eso habia sido conmovedor, pero no se si con eso sederia tan facilmente...

-si le soy sincero, no estoy muy seguro pero...

-no te arrepentiras muchacho te lo aseguro, mira ahora si te presento oficialmente  a renata vulturi, ella es la nueva alumna de intercambio de la que hablaba la semana pasada, gano una beca por su excelente desempeño academico en el area de fisica, viajo desde italia para pasar aqui lo que resta del año escolar.

Wow, ganar una beca de intercambio, eso si que debia de ser un gran logro, calro, no era por alardear pero me habian ofrecido unas cuantas, todas de diferentes instituciones de los alrededores, era por eso que no me animaba mucho, oh vamos! a quien quieres engañar tonto, no las aceptabas por bella, jamas la abandonarias y claro que ahora menos.

-Oh, es un gusto muy bueno el conocerte edward.-dijo la chica con su remarcando acento y me sonrio deslumbrantemente.

Regrese a la realidad y me fije en ella.

Era alta de casi 1.70m , de piel clara, ojos color azul, melena larga, color marrón oscuro, lacio y cortado a navaja,
Era bonita, de eso no habia duda, pero, ella no era como mi bella...

-Es un placer.- conteste educadamente.

-y retomando lo de hace rato señor cullen, debo informarle que usted ah sido elejido por parte de la academia del programa de intercambios para que sea el nuevo guia de la señorita vulturi.

Que?, guia yo?, no, eso debia de ser una gran equivocacion, acaso el mundo estaba enloqueciendo, aceptaria a la fuerza en que ella fuese mi compañera de laboratorio pero yo andando de guia?

-entonces, que dice señor cullen.- pregunto el profesor mientras intercalaba la mirada en renata y en mi, demonios, odiaba que las personas hicieran eso, era mi ruina...

-oh, vamos, porfavor, si lo que te da es pena, no te preocupes, no muerdo.-murmuro la chica mientras me sonreia de una forma rara y me, guiñaba? bah, tonterias.

Pero si son tonterias por que el guiño?-Vamos edward, se comprensible, es nueva y quiere hacer amistad, se amable-decia mi conciencia.

-okey, no hay problema.- conteste ya de lo mas resignado. Pff, y eso que solo venia por este maldito trabajo, me queje mentalmente, pero nada mejor que a estar con la inquisitiva mirada de bells. Ja casi sentia que me abucheaban de cobarde...

-Oh que bien.- exclamo de lo mas feliz.-, esto sera estupendo, presiento que este año la pasare de maravilla, espero que puedas mostrarme todo.-sonrio risueña y suspiro.- sabes, que tal si almorzamos juntos asi sirve de que conosca mas el plantel.- pregunto casi dando saltos.

No queria ser otra vez el maldito villano de la escena pero, tendria que decirle que no, esto era realmente muy incomodo, como rechasar a una chica y mas si es nueva, no era como si la invitara a comer conmigo, bella se podria molestar, de eso no habia duda, la conocia tan bien, ella era tan insegura, incluso mas que yo, obviamente sacaria conclusiones apresuradamente y terminaria en pleito el asunto y con lo terca que era, no gracias mejor intentaria dejarle en claro que el recorrido lo dejaramos para otro dia, chanse y asi le comentaba a bells y evitaba los malos entendidos.

-mmm, no quisiera ser mala onda pero...

-oh, ya veo no digas nada, si lo se soy tan boba a veces, es claro que ya tienes planes....

-si...

-oh, bueno entonces no importa, lo podemos dejar para otro dia

-claro, entonces, profesor, renata, hasta luego.- y con eso me aleje de ahi.

Mire mi reloj y me di cuenta que justo acababa de comenzar el almuerzo, bien, mejor y apresuraba el paso para alcanzar a bells.





martes, 22 de enero de 2013

nerdfobia2

Mientras tanto en el departamento B19 del edificio Bulevard street, localizado en uno de los mas prestigiosos barrios de seattle, se encontraban trabajando los tres chicos mas apuestos y populares del mundo, bueno, solo en el club de calabozos y dragones. .... 

Es un secreto
Que tu mirada y la mía
Un presentimiento

Como un ángel que me decía.. 

Tu sabes que naciste pa' mí
Tu eres mi gusto, Mi flow
Lo mismo te pasa a ti
Cuando estás cerquita de mí
El deseo es tanto
Que llevas por dentro
Sin decir nada, Haciéndolo lento
Mientras me deleito
Aprovecha el momento
Mami, Mami...! 


-O sea, quisieras quitar esa maldita musica?.-Dijo jasper de lo mas exasperado mientras terminaba de soldar unos transistores y resistencias a una tarjeta de computadora. 

-No, la verdad es que no, para serte sincero, no entiendo por que siempre quieres que quite mi musica, no le encuentro nada de malo, a demas, si mal no recuerdo, este.-dijo emmett mientras hacia senalamientos a su alrededor.- es mi area del laboratorio. 

Jasper no lo soporto mas, asi que dejo su cautin en el soporte y se giro hacia emmett. 

-si viejo, eso lo entiendo, pero debes de comprender que hay personas a las cuales no les gusta la musica wachiturra, ademas es por eso que existen los audifonos, y si ese es el problema te podria prestar los mios. 

-No, gracias.-le contesto mientras seguia acomodando sus maquetas a escala para su proxima presentacion en la universidad.

 Demonios, lo había ignorado olimpicamente. 

-No, gracias?, Con un demonio emmett, porque siempre te pones así de difícil? 

-No me pongo difícil, lo que sucede es de que a ti siempre te molestan mis cosas, además, di me, que tiene de malo esa cancion? 

-Oh, bueno, el problema es de que tus gustos musicales afectan mi sistema neuronal, haciendo que mis oídos sangren y además, me haces sentir como un maldito albañil de barrio, de esos que gritan a las chicas "Estas bien rica...". 

-oye, viejo!, no se con quien te juntas, pero yo jamas le hablarla así a una dama.-le contesto emmett de lo mas indignado.

-solo decía emmett, era algo hipotético, además, tú preguntaste y... ah! sabes que, no se ni siquiera por que pierdo mi tiempo en estar tratando de hacerte entrar en razón.

Así de frustrado  se alejo de emmett, dando por terminada la conversacion y continuo con su proyecto.

Por otro lado, edward simplemente se limitaba a re-ordenar su tesis sobre la teoría de la gravedad y escuchar las absurdas peleas de sus "amigos", que a decir verdad eran de lo mas comunes y nada nuevas, siempre lo mismo, jasper quejandose sobre algun gusto de emmett y este tirandolo a loco hasta llegar a frustarlo e inducirlo a que pacificamente dejara el tema. En fin, era de lo mas agobiante...

-Saben, estaba pensando en que este viernes podriamos ir a la tienda de comics, me entere de que habra un torneo de calabozos y dragones.- dijo jasper con tono casual  al ver que nadie hablaba y aprovechando de que se habia acabado el cd de la musica de emmett.

-Wow, encerio?, eso suena fabuloso.- exclamo emmett de lo mas emocionado.

-mmm..., no lo se, suena tentador pero...

-Oh, vamos edward, no seas un aguafiestas, este es nuestro primer fin de semana libre.-alego jasper al ver que edward comenzaria a quejarse.

-bah, esta bien, pero solo con la condicion de que empiece yo primero, ah y de que emmett no se queje de como pongo los desafios okey?

-okey, eso suena mas razonable y justo.- concordo jasper.

-Ohhh!! yeah! entonces sacare mi capa nueva y mis zapatos especiales que compre en linea.-celebro emmett y daba brinquitos al rededor de su silla.

edward y jasper se quedaron con expresión de que mierda... al ver el comportamiento de su amigo.

-que?.- se quejo emmett al ver como lo miraban.

-encerio compraste en linea?.-le pregunto edward con la mirada desconcertada.

-ehh, si, la verdad es que es mas barato y de muy buena calidad,yo mismo me encargué de ir a ver la mercancía y estaba muy bien conservada , y no edward, no me mires así ya se que le tienes fobia a que algún extorcionador nos asesine por la noche mientras dormimos, pero te recuerdo que eso no sucederá, tienes que tener un poco de fe en la gente.-dijo emmett mientras recalcaba la parte de tener fe en las personas.

edward lo miro con cansancio, por que por mas que les dijera que ese tipo de cosas eran peligrosas, ellos jamas entenderían.

Por que si no lo sabían Edward cullen, era un nerd-fobico, y no exactamente por que le tubiera miedo a los nerds, no!, de eso nada, era por que era fobico a casi cualquier cosa, es por eso que así lo definian sus amigos, ya que le daban fobias constante mete, algunas normales y otras... un tanto preocupantes como, a los espacios cerrados, a los caballos, al contacto físico, a los gérmenes, a la obscuridad, al hombre del saco,al monstruo del armario, a los besos, a las mujeres bonitas, al deseo sexual,etc, etc, etc....

-Bien entonces hay que prepararnos, solo tenemos tres días...-murmuro jasper mientras continuaba trabajando, al igual que sus otros dos amigos.

*
*
*

-oye viejo, quieres un poco de esto.-le pregunto jasper a edward mientras le extendia el bol de frituras.

-estas bien?, que acaso no sabes cuantas grasas trans contiene eso, quien sabe cuantos germenes y bacterias rondan por ese bol, ademas mis encias estan sencibles por la ortodoncia, asi que no.-comento edward de lo mas indignado y ofendido, pensando en como sus propios amigos podian ser taan crueles e insensatos con el...

-Como quieras, aunque con un simple no gracias me bastaba, pero en fin.-contesto jasper mientras alejaba el bol y sin dejar de mirar el nuevo episodio de star trek.

-No, gracias...
-
Despues de 3 capitulos de star trek ya eran las 11:30 pm...
-

Edward se habia excusado despues de cenar para poder ir a dormir, emmett y jasper se habian quedado un rato mas en la sala jugando al guitar hero.

despues de una ronda jasper pauso el juego

-eii, por que lo pausas, apenas y empezaba la mejor parte, o es que acaso te da miedo desafiarme en "American idiot"?.-pregunto emmett de manera arrogante.

-No, claro que no viejo pero sabes, ahora que edward se durmio queria contarte mi verdadero plan para este viernes.-murmuro jasper casi en  susurros.

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edward le juega una broma cruel a bella haciendose pasar por un dulce y tierno chico nerd que le enternece el corazon haciendola su novia y ella se enamora tanto de el por su forma de ser, tan torpe y dulce cariñoso amoroso y en fi el hombre perfecto, en eso de su plan todo lo organiiza con sus amigos mike, tayler, enfin una bola de idiotas ya que el es un super pedante, pero para que esto ocurra bella es  nueva en el pueblo, y asi es por eso que no conoce la reputacion de edward, sus amigos lo ayudan para que la historia sea creible, lo ayudan disfrazandolo de un total nerd con toda la cosaa playeras raras y hablando cientificamente  teniendo poor dentro una personalidad de patan pero por fuera parece mas inocente que nada, entonces  bella se enamora nop que digo se super enamora de el, tanto que se termina acostando con el hasta que  las posibilidades son de que un dia se entera de que todo fue parte de una apuesta por que segun todos decian que ella era una santa mojigata y cuando el se la encuentra el primer dia de clases el se tropieza con ella con la tipica de ups me pusieron el pie y se calleron todas mis cosas, pero que para esta apuesta estan imbolucradas jessica lauren tanya y esas chicas de siempre,  haciendo participes del plan, bella cuando lo ve se siente totalmente atraida, ya que una vez cuenta su experiencia de que salio hullendo de phoenix ya que jacob le rompio el corazon y se fue a vivir con su padre por que no  queria seguir con la vida que tenia y se habia cansado de el tipo de hombre del que siempre se enamoraba, asi que cuando conoce a aquel chico perfectamente hermosos y con enormes anteojos y todos menzo y al que le hacen bulling y algo torpemente nervioso y tartamudo, se enamora o mas bien queda enternecida y cuando va pasando el tiempo o no mucho va a su casa el le enseña su cuarto que fue modificado y sacaron sus cosas de mujeriego para poner cosas de un idiota nerd, entonces antes que nadsa cuando lo conoce en la escuela ve como lo  molestan y entonces ve qaue no come con  nadie  entonces un dia lo ve como disque revisaba unos examenes y ella leia sus tipicas novelas se acercop a el, el aunque nunca lo habiua dicho vio que tenian el mismo tipi de gustos musicales y de literatura, mediante va pasando los dias y los meses, el se va enamorando de ella bueno en si no lo quiere aceptar nunca siempre cosas como pensamientos de wow es lindisima o es algo tierna o cosas muy pisitivas de eella o es inocente y perfecta y cosas bien de ella pero iempre lo negaba y cuado daba los informes a sus amigos les decia o se le salia de momentos cosas buenas de ella y entonces ellos le decian viejo! te estas enamorando de ella eso no era paarte del trato entonces el lo negaba pero cuando ella se da cuenta de que todo fue parte de una estupida cruel e insencible apuesta el se da cuenta al pasar los dias totalmente miserable por que ahi acepta que de verdad se enamoro de ellla, entonces ella va a la escuela y es el hazme reir de la escuela, entonces lo ve sin su disfraz de nerd y lo ve como es realmente todo bien arreglado y guapo, el esta con tanya por que ella cuando la ven entrar lo besa y bella baja la mirada y bella siempre entraba con edwards dde la mano y siempre lo defendia de todos ya que  segun lo kmoloestaban pero siempre lo defendia por que ellla aprendio a la defensa personal con emmett y jasper ya que ellos estaban en phoenix  junto con alice y rosalie por que estaban de intercambio, alice era la gemela de edward pero la habuian transferido ella lo llamaba por su segundo nombre que es el de antony x eso nunca lo reconoce  edward se dio cuenta de que conoicia a alice por que un dia lo vio en su correo que le enviaban una carta desde poenix el esconde todas lasd fotos de ella para que cuando fuera a su casa no las viera, alice nunca hablaba d eedward pk se habia peleado con el x eso de que ella y jasper y no se que de q no confiaba en el y que jasper se mudaba a aarizona y rosalie tmb lo seguia pk jasper iba de intercambio de lo que estudiaria y se quedaria en la casa de sus tios rosalie lo sigue y emmett que es su vecino se va con ellos se transfiere con  el permiso de sus tios ya que el no tiene padres por morir en un accidente de auto y alice siempre lo llamaba atony xk estaba enojado con el y no le diria edward x eso bella no sabe k son ermanos hasta k un dia que esta en casa de bella ella va hacia la cocina x algo xk el fue a enseñarle calculo y ve la carta que estaba abirtga que decia el nombre de su hermana que se fue enojada con jASPER Y SU abuela elizabeth ya que eran huerfanos y su abuela le dijo q si asi k edward recuerda todo el pleito y cuando se da cuenta esconde las fotos de alice para q bells no se entere d k son parientes la apuesta esta de que si edward consigue logarlo se acostara con tanya pk se habia acostado con todas las chicas menos con ella y como la deseaba 

ella le dijo que le entregaria su virginidad si enamoraba a la tonta nueva del pueblo ya que sus amigos escuchan que que en por lkllegar tarde un dia a clases los sacan edw se va al salon de musica que secretamente nadie sabe q le gusta la musica nisikiera de k tiene nun piano en casa, entonces x otro lado sus amigos escucha la conversacion de charli y la señora cope de k su hija se transferira y de k de ahi le haçcen la platica y sacan la informacion para la apuesta y deciden q edward debe de hacerlo, la abuela de edward se encariña con bella ya k nunca le agradaron las anteriores muchachas y se daba cuenta como de q ed cambiaba para bien, algo nerd, pero buen chico el vivia reseloso de que lo tarataran como el huerfano humillado y jamas le contaba a nadie eh de ahi de sus frustraciones y de que se juntara con esas compañias y qe fuera mujeriego y tratara asi a las mujeres le e  ala unica q le abre su corazon sin saber pork es a bella y se derrumba a decirle hipoteticamente que lel no kisiera ser u mujeriego y tratar a las damas como basura y pañuelos porque su padre habia sido engañado por su madre con otro hombre alfinal vivio entre diborcios y el amor no existia y bella lo consolaba y decia que el jamas seria asi pk el era especial y todo eso le daba apollo asta que se enamoro de ella se dio cuenta que no podia dejarla ir ya despues de eso el cambio y la amaba enceri ahora si q se comportaba como su novio hasta que paso k se arruino todo en fin cuando le pide perdon el se vuelve contra todos y ahora si que se hace el nerd y le ruega y suplica que lo perdone!!!!!!!



frases


Tus argumentos no son suficientemente estables en el tiempo para poder ser utilizados en mi contra. Reformula.


miércoles, 2 de enero de 2013

HOT

Bella Pov.
Dios  santicimo,  no aun no lo podia ni creer, era como estar flotando sobre una nube, tan solo hace dos dias y era la chica mas miserable del planeta, al saber que nunca calificaria para ser algo mas que una simple amiga para edward cullen, pero ahora, sentada frente al espejo de mi tocador, se podia decir que ni siquiera yo conocia a la chica reflejada , era como estar en una dimesion desconocida, aquella chica tenia una inmensa sonrisa de felicidad, las mejillas levemente sonrojadas, el cabello suelto pero con un toque salvaje y atractivo y sus ojos, con un brillo  indescriptible, un brillo que jamas  seria considerado natural en este  planeta solo habia algo que podia describir todos aquellos sintomas,  AMOR, por que estaba completamente segura  que estaba incondicional e irrebocablemente enamorada de edward cullen, mire el reloj del buro y faltaban diez minutos para que mi novio pasara a recogerme "MI NOVIO" QUE BIEN SE OIA decir eso!  rapidamente termine de vestirme, enfundandome en unos jeans y un jesey sencillo de color azul, mis converse negros y listo, solo un poco de maquillaje en mis labios y ojos, las mejillas no, esas siempre se encendian solas.
-Bella.- Grito renè desde la planta baja.- ya llego edward!
Oh por dios! se me habia ido el tiempo.
-Ya voy ahora bajo.- le respondi al instante.
okey, solo por ultima vez me mire al espejo para verificar

lunes, 26 de marzo de 2012

Luna Nueva - Capítulo 17: El Funeral

Bajé las escaleras a todo correr y abrí la puerta de un tirón.
Era Jacob, por supuesto. Incluso aunque no le pudiera ver, Alice era muy intuitiva.
Se había quedado a metro y medio de la puerta y arrugaba la nariz con gesto de desagrado, pero aparte de eso su rostro estaba en calma, como el de una máscara. No me engañó. Vi el débil temblor de sus manos.
Emanaba oleadas de hostilidad, lo cual me retrotrajo a aquella espantosa tarde en la que había preferido a Sam antes que a mí y respondí a la defensiva irguiendo el mentón.
El Golf de Jacob permanecía al ralentí con el freno echado. Jared estaba al volante y Embry en el asiento del copiloto. Me di cuenta de lo que eso significaba: temían dejarle venir solo, lo que me entristeció y sorprendió, ya que el comportamiento de los Cullen no justificaba semejante actitud.
—Hola —dije finalmente al ver que él seguía sin hablar.
Jake frunció los labios y continuó a la misma distancia que había mantenido con respecto a la puerta. Repasó la fachada de la casa con la mirada.
Apreté los dientes y pregunté:
—No está aquí. ¿Necesitas algo?
Él vaciló.
—¿Estás sola?
—Sí.
Suspiré.
—¿Podemos hablar un minuto?
—Por supuesto, Jacob. Vamos, entra.
Miró por encima de su hombro a sus amigos, sentados en el coche. Vi a Embry mover la cabeza de forma casi imperceptible. No supe la razón, pero eso me fastidió un montón.
Me rechinaron los dientes y murmuré en voz muy baja:
—Gallina.
Los ojos de Jacob relampaguearon y se centraron en mí. Encima de sus ojos hundidos, sus pobladas cejas negras adoptaron un ángulo que les confería un aspecto airado. Apretó los dientes y desfiló —no existía otra palabra para describir la forma en que se movía— por la vereda y se encogió de hombros al pasar junto a mí para entrar en la casa.
Antes de cerrar de un portazo, mi mirada se encontró primero con la de Jared y luego con la de Embry. No me gustó la dureza con la que me observaban. ¿De veras pensaban que iba a dejar que le sucediera algo malo a Jacob?
Él se quedó detrás de mí en el vestíbulo sin dejar de mirar el lío de mantas del salón.
—¿Qué? ¿Una fiesta de pijamas? —inquirió con sarcasmo.
—Sí —repliqué con el mismo tono de acidez. No me gustaba nada Jacob cuando se comportaba de esa manera—. ¿Qué se te ofrece?
Volvió a arrugar la nariz como si oliera algo desagradable.
—¿Dónde está tu «amiga»? —pude oír el entrecomillado de la palabra en la inflexión de su voz.
—Tenía que hacer algunos recados. Bueno, Jacob, ¿qué quieres?
Había algo en la estancia que le ponía los nervios a flor de piel. Los brazos le temblaban. No respondió a mi pregunta, sino que se desplazó a la cocina lanzando con impaciencia miradas en todas las direcciones.
Le seguí. Paseaba arriba y abajo junto a la pequeña encimera.
—Eh —le dije al tiempo que me interponía en su camino. Detuvo sus pasos y fijó en mí su mirada—. ¿Qué te ocurre?
—Me disgusta tener que venir aquí.
Aquello me hirió profundamente. Me estremecí y él entrecerró los ojos.
—En tal caso, lamento que hayas tenido que hacerlo —musité—. ¿Por qué no me dices ya lo que necesitas? De ese modo podrás marcharte.
—Sólo quería hacerte un par de preguntas. No te llevará mucho tiempo. Debemos volver al funeral.
—De acuerdo, terminemos con esto.
Probablemente me estaba comportando con demasiada agresividad, pero no quería que viera cuánto daño me hacía. No me había portado bien, cierto, y después de todo, hacía dos noches había preferido a la chupasangre en vez de a él. Yo le había herido primero.
Respiró hondo y de pronto los dedos temblorosos se quedaron quietos. Su rostro se sosegó hasta convertirse en una máscara serena.
—Un miembro de la familia Cullen ha estado aquí contigo —expuso.
—Sí, Alice Cullen.
Asintió con gesto pensativo.
—¿Cuánto tiempo va a quedarse?
—Todo el que quiera —repliqué, todavía con tono beligerante—. Puede venir cuando le plazca.
—¿Crees...? ¿Podrías explicarle lo de la otra, lo de Victoria, por favor?
Palidecí.
—Ya la he informado.
El asintió.
—Has de saber que mientras los Cullen estén en este lugar, sólo podemos vigilar nuestras tierras. El único sitio donde tú estarías a salvo sería en La Push. Aquí ya no puedo protegerte.
—De acuerdo —contesté con un hilo de voz.
Entonces apartó la vista y miró al exterior a través de las ventanas traseras sin decir nada más.
—¿Eso es todo?
Mantuvo los ojos fijos en el cristal mientras contestaba:
—Sólo una última cosa.
Esperé, pero él no prosiguió, por lo que al final le urgí:
—¿Sí?
—¿Van a regresar los demás? —inquirió con voz fría y calmada. Me recordó al comportamiento sereno de Sam. Jacob se parecía cada vez más a él. Me pregunté por qué me molestaba tanto.
Ahora fui yo quien permaneció callada y él clavó sus ojos perspicaces en mi rostro.
—¿Y bien? —preguntó mientras se esforzaba en ocultar la tensión detrás de su expresión serena.
—No —respondí al fin, a regañadientes—. No van a volver.
Jacob no se inmutó.
—Vale. Eso es todo.
Mi enfado resurgió y le fulminé con la mirada.
—Bueno, venga, ahora vete. Ve a decirle a Sam que los monstruos malos no te han atrapado.
—Vale —volvió a decir, aún calmado.
Era lo que parecía. Jacob salió a toda prisa de la cocina. Esperé a oír la puerta de la entrada, pero no fue así. Escuché el tictac del reloj de la cocina y me maravillé una vez más de lo silencioso que se había vuelto.
¡Menudo desastre! ¡¿Cómo podía haberme alejado tanto de él en tan breve lapso de tiempo?!
¿Me perdonaría cuando Alice se hubiera marchado? ¿Y qué ocurriría si no lo hiciera?
Me dejé caer contra la encimera y enterré mi rostro entre las manos. ¿Cómo podía haberlo complicado todo de este modo? En cualquier caso, ¿me podía haber comportado de otra manera? No se me ocurrió ninguna alternativa, ningún otro modo de proceder.
—¿Bella...? —preguntó Jacob con voz atribulada.
Alcé el rostro, que mantenía entre mis manos, para ver a Jacob, dubitativo, en la entrada de la cocina. No se había marchado, tal y como yo había pensado. Sólo entonces vi gotas cristalinas en las palmas de mis manos y comprendí que estaba llorando.
La expresión serena había desaparecido del rostro de Jacob, que ahora se mostraba inseguro y ansioso. Caminó rápidamente para acercarse a mi lado y agachó la cabeza hasta que sus ojos y los míos estuvieron a la misma altura.
—Lo he vuelto a hacer, ¿verdad?
—¿Hacer? ¿El qué? —pregunté con voz rota.
—Romper mi promesa. Perdona.
—No te preocupes —repuse entre dientes—. Esta vez empecé yo.
Su rostro se crispó.
—Sabía lo que sentías por ellos. No debería haberme sorprendido de ese modo.
Vi la repulsa en sus ojos y quise explicarle cómo era Alice en realidad, defenderla, desmentir la opinión que se había formado de ella, pero algo me previno de que no era el momento.
Por tanto, me limité a decir:
—Lo siento.
Una vez más.
—No hay de qué preocuparse, ¿vale? Sólo está de visita, ¿no? Se irá y las aguas volverán a su cauce.
—¿No puedo ser amiga de los dos al mismo tiempo? —pregunté. Mi voz no ocultó ni una pizca del dolor que me embargaba.
Movió la cabeza muy despacio negando esa posibilidad.
—No, no creo que sea posible.
Sollocé y clavé la vista en sus pies enormes.
—Pero ¿me esperarás, verdad? ¿Seguirás siendo mi amigo aunque también quiera a Alice?
No alcé los ojos, temerosa de lo que iba a pensar de la última parte. Necesitó un minuto para responder, por lo que probablemente fue un acierto no mirarle.
—Sí, siempre seré tu amigo —dijo con brusquedad— sin tener en cuenta a quién ames.
—¿Prometido?
—Prometido.
Me rodeó con los brazos y yo apoyé la cabeza sobre su pecho sin dejar de sollozar.
—¡Qué asco de situación!
—Sí —entonces, olisqueó mi pelo y dijo—: Puaj.
—¡¿Qué?! —pregunté y levanté la vista para verle arrugar la nariz—. ¿Por qué os ha dado a todos por hacerme eso? ¡No huelo!
Esbozó una leve sonrisa.
—Sí, sí hueles, hueles como ellos. Demasiado dulce y empalagoso... y helado... Me arde la nariz.
—¿De verdad? —aquello resultaba muy extraño. Alice olía increíblemente bien, al menos para un humano—. Entonces, ¿por qué Alice cree también que yo huelo?
Aquello le borró la sonrisa de la cara.
—¿Qué...? Tal vez mi olor tampoco sea de su agrado, ¿no?
—Bueno, a mí me gusta cómo oléis los dos.
Volví a apoyar la cabeza sobre su pecho. Le iba a echar mucho de menos en cuanto saliera por la puerta. Era una situación peliaguda y sin escapatoria. Por una parte, deseaba que Alice se quedara para siempre, y me iba a morir —metafóricamente hablando— cuando me dejara, pero ¿cómo se suponía que iba a seguir sin ver a Jacob ni un segundo? ¡Menudo lío!, pensé una vez más.
—Te echaré de menos cada minuto —susurró Jacob, haciéndose eco de mis pensamientos—. Espero que se largue pronto.
—La verdad, Jake, no tiene por qué ser así.
Suspiró.
—Sí, Bella, sí ha de ser así. Tú... la quieres, y sería conveniente que yo no estuviera cerca de ella. No estoy seguro de mantenerme siempre lo bastante sereno como para poder manejar la situación. Sam se enfadaría si se enterase de que he quebrantado el tratado y —su voz se tornó sarcástica— no creo que te hiciera demasiado feliz que matara a tu amiga.
Le rehuí cuando dijo eso, pero él se limitó a hacer más fuerte la presa de sus brazos, negándose a soltarme.
—No hay forma de evitar la verdad. Así están las cosas, Bella.
—Pues no me gusta.
Jacob liberó un brazo para sostener mi mentón con la mano ahuecada y lo levantó para obligarme a que le mirase.
—Sí, era más sencillo cuando los dos sólo éramos humanos, ¿verdad?
Suspiré.
Nos miramos el uno al otro durante mucho tiempo. Su mano ardía sobre la piel de mi rostro. Sabía que allí no había otra cosa que nostalgia y tristeza. No quería despedirme, por breve que llegara a ser la separación. Al principio su rostro fue un reflejo del mío, pero luego, sin que ninguno de los dos desviara la mirada, su expresión cambió.
Me soltó y alzó la otra mano para acariciarme la mejilla con las yemas de los dedos y terminar descendiendo hasta la mandíbula. Noté el temblor de sus dedos, aunque en esta ocasión no era a causa de la ira. Colocó la palma de su mano sobre mi mejilla, de modo que mi rostro quedó atrapado entre sus manos abrasadoras.
—Bella —susurró.
Me quedé helada.
¡No! Aún no había tomado una decisión al respecto. No sabía si era capaz de hacerlo, y ahora no tenía tiempo para pensar, pero hubiera sido una necia si hubiera pensado que un rechazo en ese momento no iba a tener consecuencias.
A su vez, también yo clavé en él mi mirada. No era mi Jacob, pero podía serlo. Su querido rostro era el de siempre. Yo le amaba de verdad en muchos sentidos. Era mi consuelo, mi puerto seguro, y en ese preciso momento yo podía escoger que me perteneciera.
Por el momento, Alice había regresado, pero eso no cambiaba nada. La persona a quien amaba de verdad se había marchado para siempre. El príncipe no iba a regresar para despertarme de mi letargo mágico con un beso. Al fin y al cabo, tampoco yo era una princesa, por lo que ¿cuál era el protocolo de los cuentos de hadas para otros besos? ¿Acaso la gente corriente y moliente no necesitaba romper ningún conjuro?
Tal vez sería fácil, algo así como cuando sostenía su mano o me rodeaba con sus brazos. Quizá sería agradable. Quizá no me diera la impresión de estar traicionándole. Además, ¿a quién traicionaba en realidad? Sólo a mí misma.

Sin apartar sus ojos de los míos, Jacob comenzó a inclinar el rostro hacia mí. Yo todavía no había tomado ninguna decisión.
El repiqueteo estridente del teléfono nos hizo pegar un bote a los dos, pero él no perdió su centro de atención. Apartó la mano de mi barbilla y la alargó para tomar el auricular, pero aún sostenía férreamente mi mejilla con la otra mano. Sus ojos negros no se apartaron de los míos. Estaba hecha un lío, demasiado confusa para ser capaz de reaccionar ni aprovechar la ventaja de la distracción.
—Casa de los Swan —contestó Jacob en voz baja, ronca y grave.
Alguien le contestó y Jacob se alteró al momento. Se envaró y me soltó el rostro. Se apagó el brillo de sus ojos, se quedó lívido, y hubiera apostado lo poco que quedaba de mis ahorros para ir a la universidad a que se trataba de Alice.

Me recuperé y extendí la mano para tomar el auricular, pero él me ignoró.
—No está en casa —Jacob pronunció esas palabras con un tono amenazador. Hubo una réplica breve, parecía una petición de información, ya que Jacob añadió de mala gana—: Se encuentra en el funeral.
A continuación, colgó el teléfono.
—Asqueroso chupasangre —murmuró por lo bajini. Volvió el rostro hacia mí, pero ahora volvía a ser una máscara llena de amargura.
—¿A quién le acabas de colgar mi teléfono en mi casa? —pregunté de forma entrecortada, enojadísima.
—¡Cálmate! ¡Él me colgó a mí!
—¿Quién era?
—El doctor Carlisle Cullen —pronunció el título con sorna.
—¡¿Por qué no me has dejado hablar con él?!

—No ha preguntado por ti —repuso Jacob con frialdad. Su rostro era inexpresivo y estaba en calma, pero las manos le temblaban—. Preguntó dónde estaba Charlie y le respondí. No me parece que haya quebrantado las reglas de la cortesía.
—Escúchame, Jacob Black...
Pero era obvio que no lo hacía. Volvió la vista atrás, como si hubiera oído su nombre en otra habitación. Abrió los ojos y se quedó rígido; luego comenzó a estremecerse. Yo también agucé el oído, pero sin oír nada.
—Adiós, Bella —espetó, y dio media vuelta para dirigirse a la puerta de la entrada.
Corrí tras él. 
—¿Qué pasa?
Choque contra él, que se balanceó hacia atrás, despotricando en voz baja. Me golpeó en un costado al girar otra vez. Perdí pie y me caí al suelo, con la mala suerte de que mis piernas se engancharon con las suyas.
—¡Maldita sea, ay! —me quejé mientras él se apresuraba a sacudir las piernas para liberarse cuanto antes.
Forcejeé para incorporarme y Jacob se lanzó como una flecha hacia la puerta trasera. De pronto, se quedó petrificado.
Alice permanecía inmóvil al pie de las escaleras.
—Bella —dijo con voz entrecortada.
Me levanté como pude y acudí a su lado dando tumbos. Alice tenía la mirada ausente, lejana; el rostro, demacrado y blanco como la cal. Su cuerpo esbelto temblaba a resultas de una enorme conmoción interna.
—¿Qué pasa, Alice? —chillé.
Tomé su rostro entre mis manos en un intento de calmarla. De pronto, centró en mí sus ojos abiertos y colmados de dolor.
—Edward —logró articular.
Mi cuerpo reaccionó antes de que mi mente fuera capaz de comprender las implicaciones de su respuesta. Al principio, no entendí por qué la que la habitación daba vueltas ni de dónde venía el eco del rugido que me pitaba en los oídos. Me devané los sesos, pero no fui capaz de encontrarle sentido al rostro funesto de Alice ni de averiguar qué relación podía guardar con Edward; entretanto, empecé a tambalearme en busca del alivio de la inconsciencia antes de que la realidad me hiciera daño.
La escalera se inclinó en un ángulo extraño.
De pronto, llegó a mi oído la voz furiosa de Jacob profiriendo un torrente de blasfemias. Me invadió una suave ola de desaprobación. Resultaba evidente que sus nuevos amigos eran una mala influencia.
Me encontré encima del sofá antes de comprender cómo había llegado hasta allí. Jacob seguía soltando tacos. Me daba la impresión de que se había desatado un terremoto a juzgar por el modo en que el sofá se agitaba debajo de mi cuerpo.
—¿Qué le has hecho? —preguntó él.
Alice le ignoró.
—¿Bella? Reacciona, Bella, tenemos prisa.
—Mantente lejos —le previno Jacob.
—Cálmate, Jacob Black —le ordenó Alice—. No querrás transformarte tan cerca de ella.
—No creo que tenga problemas en recordar cuál es mi verdadero objetivo —replicó, pero su voz sonó un poco más apaciguada.
—¿Alice? —intervine con voz débil—. ¿Qué ha pasado? —pregunté incluso a pesar de no querer oírlo.
—No lo sé —se lamentó inopinadamente—. ¡¿Qué se le habrá ocurrido?!
Hice un esfuerzo por incorporarme a pesar de los vahídos. No tardé en darme cuenta de que lo que aferraba en realidad para recuperar el equilibrio era el brazo de Jacob. Era él quien temblaba, y no el sofá.
Alice había sacado un móvil plateado del bolso cuando la reubiqué en la estancia. Tecleaba los números a tal velocidad que se le desdibujaban los dedos.
—Rose, necesito hablar con Carlisle ahora mismo —soltó de sopetón—. Bien, pero que me llame en cuanto llegue. No, habré tomado un vuelo. Oye, ¿sabes algo de Edward?
Alice hizo una pausa en ese momento para escuchar cada vez con expresión más horrorizada a medida que transcurrían los segundos. Entreabrió la boca en forma de «o» a causa del espanto y el móvil le tembló en la mano.
—¿Por qué? —preguntó con voz entrecortada—. ¿Por qué lo has hecho, Rosalie?
Fuera cual fuera la respuesta, el mentón de Alice se tensó a causa de la ira. Le centellearon los ojos y luego los entrecerró.
—En fin, te has equivocado en ambos casos, aunque, Rosalie, era fácil suponer que iba a ser un problema, ¿a que sí? —preguntó con sarcasmo—. Sí, exacto, ella se encuentra perfectamente... Me equivoqué... Es una larga historia, pero en eso también te equivocas. Ésa es la razón por la que llamo... Sí, eso es exactamente lo que vi —Alice habló con dureza. Fruncía los labios hasta el punto de dejar los dientes al descubierto—. Es un poco tarde para eso, Rose. Guárdate tu remordimiento para quien te crea.
Cerró el móvil con un movimiento vertiginoso de dedos. Se volvió hacia mí y me miró con ojos atormentados.
—Alice, Carlisle ya ha regresado —mascullé rápidamente sin dejar que me contara nada. Necesitaba unos segundos más de tregua antes de que hablara y sus palabras destruyeran lo poco que me quedaba de vida—. Acaba de llamar...
Se me quedó mirando sin comprender y luego preguntó con voz apagada:
—¿Cuánto hace de eso?
—Medio minuto antes de tu aparición.
—¿Qué dijo? —ahora me estaba prestando atención, quedó a la espera de mi respuesta.
—Yo no hablé con él.
Mis ojos volaron en pos de Jacob, y Alice clavó su penetrante mirada en él, que reaccionó con un estremecimiento, pero no se apartó de mi lado. Se sentó con torpeza, casi como si pretendiera escudarme con su cuerpo.
—Preguntó por Charlie y le respondí que no se encontraba aquí —musitó Jacob con resentimiento.
—¿Nada más? —inquirió Alice con voz glacial.
—Después me colgó el teléfono —le espetó Jacob. Un temblor le recorrió la columna vertebral y me hizo estremecer.
—Le dijiste que Charlie estaba en el funeral —le recordé.
Alice sacudió la cabeza hacia mí.
—¿Cuáles fueron las palabras exactas?
—Jacob dijo: «No está en casa», y cuando Carlisle preguntó por el paradero de Charlie, respondió: «Se encuentra en el funeral».
Alice gimió y cayó de rodillas.
—Cuéntamelo, Alice —susurré.
—No fue Carlisle quien telefoneó —explicó con desesperanza.
—¿Me estás llamando mentiroso? —gruñó Jacob, que seguía junto a mí.
Alice le ignoró y se concentró en mi rostro perplejo.
—Era Edward —las palabras borbotearon en un susurro entrecortado—. Cree que has muerto.

La mente empezó a funcionarme otra vez. No era eso lo que tanto temía oír, por lo que el alivio me aclaró las ideas. Después de suspirar, me relajé y aventuré:
—Rosalie le dijo que me había suicidado, ¿verdad?
—Sí —admitió Alice. Los ojos le relampaguearon de ira una vez más—. He de decir en su defensa que ella pensaba que era verdad. Confían más de lo debido en mi visión, que funciona con muchas imperfecciones, pero eso fue lo que la impulsó a decírselo a Edward. ¿No comprendía... ni le preocupaba...?
Su voz se fue apagando horrorizada.
—Y Jacob le habló de un funeral cuando llamó aquí, y él creyó que era el mío —comprendí.
Me dolió mucho saber lo cerca que habíamos estado el uno del otro. Había tenido su voz a pocos centímetros. Hundí las uñas en el brazo de Jacob, pero éste se mantuvo imperturbable.
Alice me miró de un modo extraño y susurró:
—No te has alterado.
—Bueno, se ha malogrado una ocasión, pero todo se arreglará. Alguien le dirá la próxima vez que llame... que... en... realidad... —no pude seguir. Su mirada agolpó las palabras en mi garganta.
¿Por qué tenía Alice tanto pavor? ¿Por qué su rostro se había crispado de pena y horror? ¿Qué le había dicho a Rosalie por teléfono hacía unos momentos? Algo sobre lo que había visto, y luego había mencionado el remordimiento de Rosalie. Ella jamás hubiera sentido remordimiento alguno por nada de lo que me hubiera pasado a mí, pero si eso causaba algún mal a su familia, a su hermano...
—Bella —susurró Alice—, Edward no va a volver a llamar. Ha creído a Rosalie.
—No... lo... comprendo...
Mi boca formó cada una de esas tres palabras, pero me faltó aliento para pronunciarlas y pedirle que me explicara las implicaciones.
—Se va a Italia.
Tardé un latido de corazón en comprenderla.
Cuando la voz de Edward volvió a sonar en mi interior, no era la perfecta imitación de mis delirios, sino el tono apagado de mis recuerdos, pero las palabras bastaron para desgarrarme el pecho y dejar abierto un enorme hueco. Eran palabras de un tiempo en que yo hubiera apostado todo lo que poseía o podría poseer a que él me amaba.
Bueno, no estaba dispuesto a vivir sin ti, me había asegurado en aquella misma habitación mientras contemplábamos la muerte de Romeo y Julieta. Aunque no estaba seguro sobre cómo hacerlo. Tenía claro que ni Emmett ni Jasper me ayudarían..., así que pensé que lo mejor sería marcharme a Italia y hacer algo que molestara a los Vulturis. (...) Lo mejor es no irritar a los Vulturis. No a menos que desees morir.
No a menos que desees morir.
—¡No! —el rechazo expresado en un grito restalló con tanta fuerza después de los susurros que nos hizo dar un salto a todos. Sentí que la sangre me huía del rostro cuando intuí lo que había visto Alice—. ¡No, no, no! ¡No puede hacer eso!
—Adoptó esa decisión en cuanto tu amigo le confirmó que era demasiado tarde para salvarte.
—Pero... pero él se fue. ¡Ya no me quería! ¿Qué diferencia puede haber ahora? ¡Sabía que algún día tendría que morir!
—Creo que él siempre tuvo claro que no te sobreviviría por mucho tiempo —repuso Alice con discreción.
—¡Cómo tiene esa desfachatez! —chillé. Entonces, ya me había puesto en pie, y Jacob se alzó con aire vacilante para interponerse de nuevo entre Alice y yo—. Ay, Jacob, quita de en medio —con desesperación e impaciencia, aparté a codazos su cuerpo tembloroso—. ¿Qué podemos hacer? —le imploré a Alice. Algo teníamos que poder hacer—. ¿No es posible que le llamemos nosotras? ¿Y Carlisle?
Ella negó con la cabeza.
—Eso fue lo primero que intenté, pero ha tirado su móvil a un cubo de la basura en Río de Janeiro... Alguien lo recogió y contestó —susurró.
—Antes dijiste que debíamos darnos prisa. ¿Prisa? ¿Cómo? ¡Hagámoslo, sea lo que sea!
—Bella, creo que no puedo pedírtelo... —indecisa, Alice se calló.
—¡Pídemelo! —le ordené.
Puso las manos sobre mis hombros y me sujetó. Movía los dedos de vez en cuando para enfatizar sus palabras.
—Quizá ya sea demasiado tarde. Le vi acudir a los Vulturis y pedirles que le mataran —la perspectiva nos desalentó y de pronto no vi nada. Las lágrimas me hicieron pestañear convulsivamente—. Todo depende de su decisión. Aún no he visto que adopten ninguna.
»Pero si optaran por negarse, y eso resulta bastante posible si tenemos en cuenta que Aro profesa un gran afecto a Carlisle, y no querría ofenderle, Edward tiene un plan B. Ellos mantienen una actitud muy protectora con su ciudad, y Edward piensa que los Vulturis actuarían para detenerle si él perturbara de algún modo la paz... Tiene razón, lo harían.
Apreté los dientes de pura frustración sin dejar de mirarla fijamente. Aún no me había dicho nada que explicara por qué seguíamos allí.
—Llegaremos tarde si están de acuerdo en concederle su petición, y en caso de una negativa por parte de los Vulturis, también llegaremos tarde si él lleva a cabo un plan rápido para ofenderlos. Sólo podríamos aparecer a tiempo si se entregara a sus inclinaciones más histriónicas.
—¡Vamos!
—Atiende, Bella. Lleguemos o no a tiempo, vamos a estar en el corazón de la ciudad de los Vulturis. Me considerarán cómplice de Edward si tiene éxito y tú serás una humana que no sólo sabe demasiado, sino que huele demasiado bien. Las posibilidades de que acaben con todos nosotros son muy elevadas, sólo que en tu caso no será un castigo, sino un bocado a la hora del almuerzo.
—¿Es eso lo que nos retiene aquí? —pregunté con incredulidad—. Iré sola si tienes miedo.
Efectué un cálculo mental del dinero que me quedaba en la cuenta y me pregunté si Alice me prestaría el resto.
—Mi único temor es que acabes muerta.
Bufé disgustada.
—¡Como si estar a punto de matarme no fuera moneda corriente en mi vida! ¡Dime qué he de hacer!
—Escríbele una nota a Charlie. Yo telefonearé a las líneas aéreas.
—Charlie —repetí con voz entrecortada.
No es que mi presencia le protegiera, pero ¿podía dejarle solo para que afrontara...?
—No voy a dejar que le suceda nada malo a Charlie —intervino Jacob con voz bronca y enojada—. ¡Al carajo con el tratado! 
Alcé los ojos para mirarle con disimulo. Puso cara de pocos amigos al ver el miedo escrito en mi rostro.
—Date prisa, Bella —me interrumpió Alice de forma apremiante. 
Corrí a la cocina, abrí de golpe los cajones y volqué el contenido en el suelo en busca de un bolígrafo. Una mano lisa y morena me tendió uno.
—Gracias —farfullé mientras quitaba el capuchón del boli con los dientes. En silencio, Jacob me entregó el bloc de notas donde escribíamos los recados telefónicos. Arranque la primera hoja y lo tiré a mis espaldas. Luego, escribí:

Papá:
Me voy con Alice. Edward está metido en un lío. Ya podrás castigarme a mi regreso. Sé que es un mal momento. Lo siento un montón. Te quiero mucho. 
Bella

—No vayas —susurró Jacob. La ira se había esfumado ahora que había perdido de vista a Alice.
No estaba dispuesta a perder el tiempo discutiendo con el.
—Por favor, por favor, por favor, cuida de Charlie —le dije antes de salir disparada hacia el cuarto de estar. Alice me aguardaba en la entrada con una bolsa colgada al hombro.
—Llévate la cartera. Necesitarás el carné... Por favor, dime que tienes pasaporte, no tenemos tiempo para falsificar uno.
Asentí con la cabeza y corrí escaleras arriba. Las piernas me temblaban de puro agradecimiento. Por fortuna, mi madre había querido casarse con Phil en una playa de México. El viaje se había quedado en nada, por supuesto, como la mayoría de sus planes, pero no antes de que yo hubiera tramitado todo el papeleo necesario para estar con ella.
Pasé como un obús por mi cuarto. Metí en la mochila mi viejo billetero, una camisa limpia, un pantalón de chándal; luego puse encima el cepillo de dientes y me lancé escaleras abajo, pero me invadió una agobiante sensación de déjà vu cuando llegué a ese momento. Al menos, a diferencia de la última vez, cuando tuve que huir precipitadamente de Forks para escapar de vampiros sedientos en vez de ir a su encuentro, no iba a tener que despedirme de Charlie.
Jacob y Alice se hallaban enzarzados en una especie de careo delante de la puerta abierta. Estaban lo bastante separados para que en un primer momento se pudiera pensar que mantenían una conversación. Ninguno de los dos pareció percatarse de mi bulliciosa llegada.
—Podrías controlarte de vez en cuando. Esas sanguijuelas de las que le has hablado a Bella... —le acusaba Jacob con encono.
—Sí, tienes razón, perrito —Alice gruñía también—. Los Vulturis son la personificación de nuestra especie, la razón por la que se te pone el vello de punta cuando me olfateas, la esencia de tus pesadillas, el pavor que hay detrás de tus instintos. No soy ajena a esa realidad...
—¡Y tú la vas a llevar ante ellos como una botellita de vino a una fiesta! —bramó él.
—¿Acaso crees que va estar mejor si la dejo aquí sola, con Victoria al acecho?
—Podemos encargarnos de la pelirroja.
—En ese caso, ¿por qué sigue de caza? 
Jacob refunfuñó y un estremecimiento recorrió su torso.
—¡Dejad eso! —les grité a ambos, loca de impaciencia—. Discutid a nuestro regreso. ¡Vamos!
Alice se giró hacia el coche y desapareció en su interior a toda prisa. Me apresuré a seguir sus pasos, aunque de inmediato me detuve para cerrar la puerta. Jacob me tomó del brazo con mano temblorosa.
—Bella, por favor, te lo suplico.
Sus ojos negros refulgían llenos de lágrimas. Se me hizo un nudo en la garganta.
—Jake, debo...
—No, no debes, la verdad es que no, lo cierto es que te puedes quedar aquí conmigo. Quédate y vive. Hazlo por Charlie. Hazlo por mí.
El motor del Mercedes de Carlisle ronroneó. El ritmo del zumbido aumentó cuando Alice aceleró.
Negué con la cabeza y las lágrimas de mis ojos salieron despedidas a causa del brusco movimiento. Solté el brazo y él no se opuso.
—No mueras, Bella —dijo con voz estrangulada—. No vayas. No.
¿Y si nunca le volvía a ver? La idea se abrió camino entre las mudas lágrimas y un sollozo escapó de mi pecho. Le rodeé la cintura con los brazos y le abracé durante unos instantes demasiado breves al tiempo que hundía en su pecho mi rostro bañado de lágrimas. Puso su manaza en la parte posterior de mi cabeza, como si eso fuera a retenerme allí.
—Adiós, Jake —le aparté la mano de mi pelo y le besé el dorso. No fui capaz de soportar mirarle a la cara—. Perdona.
Después, me di la vuelta y eché a correr hacia el coche. La puerta del asiento de pasajeros me esperaba abierta. Arrojé la mochila por encima del reposacabezas y me deslicé dentro; al hacerlo, cerré de un portazo.
Me di la vuelta y grité:
—¡Cuida de Charlie!
Pero ya no se veía a Jacob por ninguna parte. Mientras Alice pisaba fuerte el acelerador y girábamos para ponernos de frente a la carretera —el aullido de las llantas se asemejaba mucho al de los gritos humanos—, atisbé un jirón blanco cerca de la primera línea de árboles del bosque. Era una zapatilla.